14 cosas que no sabías sobre el dolor de espalda - Clínica Narros
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14 cosas que no sabías sobre el dolor de espalda

Dolor de espalda

09 Abr 14 cosas que no sabías sobre el dolor de espalda

El dolor de espalda es una dolencia muy común en nuestra sociedad. Tanto es así que en Irlanda su tratamiento cuesta más que el del cáncer y la diabetes juntos. Hoy os vamos a contar catorce hechos relacionados con el dolor de espalda que se le escapan a muchas personas.

El dolor de espalda es común y normal

Aproximadamente un ochenta por ciento de nosotros sufrirá un episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida. El dolor de espalda es un poco como la tristeza o el cansancio: no nos va a gustar, pero todos vamos a pasar por él. Lo que no es tan común, por suerte, es no recuperarse del mismo.

La mayoría de dolores de espalda resultan de un tirón o una mala postura y suelen aliviarse pronto. En las dos primeras semanas de un episodio agudo de dolor de espalda, la mayoría de los pacientes reportarán una mejora significante, y más de un ochenta por ciento de ellos se recuperará por completo en menos de tres meses.

Sólo un número muy pequeño de personas desarrollaran problemas a largo plazo.

No se suelen necesitar radiografías

Muchos profesionales de la medicina y miembros del público general suelen pedir una radiografía “por si las moscas” hay algún problema serio. Sin embargo, hay evidencia de que menos de cinco por ciento de esas radiografías desvelan algo importante.

Una cita con el médico debería ser suficiente para identificar si de verdad se necesita una radiografía, basándose en los síntomas e historial médico

La interpretación de las radiografías debería venir con un aviso sanitario

Solíamos pensar que con una buena foto de la columna podríamos diagnosticar y solucionar el dolor de espalda. Sin embargo, sabemos que no es así: en estas radiografías se ven cosas muy poco relacionadas con el dolor. De hecho, según estudios, incluso la gente que no padece dolor de espalda tiene hernias o artritis.

Por desgracia, la gente con dolor de espalda saben que ese tipo de cosas indican que su espalda está dañada, y eso les causa más miedo, estrés y falta de actividad — cuando este tipo de cosas sólo son una muestra de envejecimiento, algo que no tiene por lo que causar dolor.

El dolor de espalda no está causado por algo fuera de su sitio

No hay ninguna evidencia de que el dolor de espalda esté causado por huesos o articulaciones desencajados, ni con que la pelvis esté sin alinear.

Se sabe que mucha gente se siente mejor tras la manipulación terapéutica, pero esto es gracias a la reducción temporal del miedo, tono y tensión musculares, no a la realización de estructuras corporales.

El descanso no ayuda

Es normal que en los primeros días evitemos actividades que puedan agravar nuestro dolor. Sin embargo, hay pruebas de que mantenerse activo y volver de forma gradual a las actividades físicas ayudará a nuestra recuperación.

El descanso prolongado en cama ayuda muy poco, y se asocia con mayores niveles de dolor, mayores discapacidades, peor recuperación y una ausencia laboral más larga. Parece ser, incluso, que cuanto más tiempo esté una persona en la cama, más se empeora el dolor

Que haya más dolor, no quiere decir que haya más daño

Puede parecer extraño, pero sabemos que más dolor no significa más daño. Dos personas pueden tener la misma herida, pero sentir una cantidad distinta de dolor. Este grado varía dependiendo de muchos factores: el dónde, el cuándo, el si ha habido dolores anteriormente, tus ánimos, miedos, forma física y habilidades de lidia.

Una vez que el paciente sabe distinguir el “dolor” del “daño”, es más fácil participar en tratamientos.

No se suele necesitar cirugía

El porcentaje de personas que requieren de intervenciones quirúrgicas es minúsculo. La mayoría de pacientes lo pueden superar permaneciendo activos, con una mejor comprensión del dolor e identificando qué factores están involucrados en el dolor.

Esto los ayudará a continuar con sus tareas diarias sin necesidad de cirugía.

Las mochilas escolares son seguras. Preocuparse por ellas, no tanto.

Muchos creen que una mochila escolar muy pesada podría causar dolor de espalda. Sin embargo, ningún estudio ha conseguido demostrar diferencias de dolor entre chicos que llevan mucho y poco peso. Sin embargo, si un niño —o sus padres— creen que la mochila es demasiado pesada, el niño tendrá MÁS posibilidades de desarrollar dolor de espalda, subrayando la importancia del dolor en el desarrollo del dolor de espalda.

Con lo preocupados que ya estamos por la inactividad y obesidad en nuestros peques, llevar una mochila podría ser una forma sencilla y saludable de que hagan algo de ejercicio.

La forma perfecta de sentarse no existe

¿Deberíamos sentarnos derechos? Por mucho que creamos lo contrario, no hay ninguna postura específica que pueda prevenir o reducir el dolor de espalda. Cada persona es un mundo, y mientras que algunas reportan más dolor al repantingarse, otras lo reportan al sentarse rectas. Tirarse a la bartola puede tener una mala reputación, pero no hay ninguna evidencia científica que la apoye.

La habilidad de sentarse y variar nuestra postura, aprendiendo a moverse de forma relajada y confiada es importante para los pacientes con dolor de espalda.

Levantar cosas y doblarse es algo seguro

Los pacientes con dolor de espalda suelen creer que actividades como levantar cargas o doblarse son peligrosas y deberían evitarse. De nuevo, las investigaciones más actuales no demuestran asociación entre estos factores y el dolor de espalda.

Por supuesto, te puedes dañar la espalda si levantas algo de mala forma o si ese algo es más pesado de lo que estás acostumbrado a levantar. Y claro, si tienes dolor de espalda, puede dejarte un poquito más tocado de lo normal para ti. Esto no significa que sea una actividad peligrosa y que se deba evitar.

Es como volver a correr después de torcerse el tobillo: te ayudará a fortalecer tu espalda.

Evitar el ejercicio y moverse con cuidado no ayuda a largo plazo.

Es bastante común que tu movimiento se altere durante los primeros días del episodio de dolor. Es parecido a cojear cuando te tuerces el tobillo, y va mejorando conforme el dolor se alivia.

Aunque sea difícil, volver a hacer las actividades diarias es importante. Los movimientos alterados serán poco sanos a la larga, y nos empeorará la salud de la espalda

El dormir mal agrava nuestro dolor de espalda

Cuando te duele la espalda, es difícil conseguir una buena noche. Por desgracia, los problemas de sueño suelen llevar a dolores de espalda en el futuro. De la misma manera que una mala calidad del sueño nos puede estrenar, dar dolores de cabeza, cansancio o agotamiento, también puede causar o prolongar el dolor de espalda.

El estrés, la preocupación y los bajos ánimos influencian nuestro dolor de espalda

El cómo nos sentimos afecta al grado de dolor que sufrimos. El dolor de espalda puede dispararse gracias a cambios vitales, ánimos o niveles de ansiedad.

De la misma manera que estos factores están enlazados a otras condiciones de salud como el herpes, el síndrome del colon irritable y la fatiga crónica, tienen un efecto enorme en el dolor de espalda.

Es por esto que lidiar con nuestro estrés y niveles de ansiedad a través de las cosas que disfrutamos ayudará mucho a nuestra espalda.

El ejercicio es bueno y seguro

A la mayoría de pacientes con dolor de espalda tienen miedo del ejercicio y lo evitan pensando que les causará más problemas, ¡pero no es verdad! Sabemos que el ejercicio regular te ayuda a mantenerte sano y en forma, reduciendo el dolor y la incomodidad. Relaja las tensiones musculares, mejora tu ánimo y fortalece el sistema inmunológico.

Todos los tipos de ejercicio son buenos, sin diferencias notables entre ellos: coge uno que disfrutes, que sea conveniente y te puedas permitir.

Recuerda que los músculos infrautilizados sienten más dolor que los músculos sanos. Si te sientes dolorido tras el ejercicio, esto no significa que te hayas hecho daño.

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