La natación, un aliado para el tratamiento de la fibromialgia
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La natación, un aliado para el tratamiento de la fibromialgia

La natación, un aliado para el tratamiento de la fibromialgia

03 May La natación, un aliado para el tratamiento de la fibromialgia

Todo el mundo sabe que el ejercicio tiene muchos beneficios para la salud, pero para los enfermos de fibromialgia que sufren dolores extremos en músculos y articulaciones, no es una solución fácil. Los músculos de la gente que padece fibromialgia tienden a estar más tensos, cosa que los hace más propensos a sufrir lesiones. Algunas personas con esta condición se inquietan ante el ejercicio físico ya que pueden hacerse mucho daño. Otras personas no confían en que su cuerpo sea capaz de llevar a cabo la actividad física. Sin embargo, los estudios han demostrado que el ejercicio aeróbico reduce el dolor y la fatiga en los pacientes con fibromialgia.

¿Es siempre bueno el ejercicio?

Hay que ser realista al enfrentarse a un programa de ejercicio. Lo mejor es ir despacio e incrementar la duración muy poco a poco. Cada enfermo de fibromialgia debe encontrar su equilibrio. El ejercicio, particularmente la natación, va a mejorar la condición física, la flexibilidad y la resistencia del paciente, que a menudo carece de movilidad.

¿Por qué elegir la natación?

Los últimos estudios revelan que la natación reduce significativamente el dolor crónico de la fibromialgia. Se realizó un estudio con 33 mujeres que padecían esta enfermedad. Un grupo hizo natación en agua templada durante una hora 3 veces a la semana. El otro grupo no hizo terapia en el agua. El estudio se realizó durante 8 meses y reveló que las mujeres que habían nadado experimentaron una notable disminución de los niveles de dolor y habían mejorado considerablemente su calidad de vida.

¿Cómo ayuda la natación?

La natación usa todos los grupos musculares principales, tiene beneficios cardiovasculares y aumenta la resistencia. La flotabilidad natural en el agua ayuda a los pacientes a sentirse más móviles y evitar los movimientos repentinos y discordantes que pueden provocar lesiones. La facilidad de movimiento en el agua ayuda a mantener flexibles las articulaciones, especialmente el cuello, los hombros, las caderas y las ingles.

En el agua pesamos una décima parte de nuestro peso normal, lo que brinda a las personas que padecen fibromialgia un rango de movimiento mayor. Además, el agua ofrece resistencia y obliga al nadador a mover sus brazos y piernas rápidamente para progresar.

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